Looks

Barbones, el despertar de las cavernas

Por Felipe Moraga Moroni

En la historia de occidente las mujeres de a poco se han ido abriendo camino para lograr igualdad de derechos y oportunidades. En todos los ámbitos han ido adaptando su femineidad a elementos que nacieron para hombres, y lo han hecho bien. Pero nosotros tenemos algo que ellas jamás podrán adaptar: nuestra querida y –para algunos– frondosa barba, símbolo indiscutido de nuestra masculinidad.

En general, la barba no es muy bien recibida socialmente. Para muchos representa informalidad, falta de aseo, despreocupación personal o una manifestación antisistema. Pero una barba bien cuidada puede transformarnos en hombres que reflejan sabiduría, elegancia, respeto, misterio, seguridad, experiencia y templanza.

Porque los hombres tenemos pocos elementos “físicos” para cambiar de look, al contrario de las mujeres, que pueden jugar con su pelo, maquillaje, altura o escote. Nosotros solo tenemos nuestro pelo y barba (que también incluye el bigote) para jugar con nuestro look, y en casos más extremos, los piercings y extensores. La barba puede beneficiarnos mucho estéticamente, cubrir imperfecciones (acné, manchas, cicatrices), y, a algunos, ayudarlos con la desagradable doble pera, ocultándola y haciendo que el rostro se alargue, ideal para los que tienen la cara redonda o un poco de sobrepeso. Aquí no estamos hablando de la mal utilizada “barba candando”, que a gran parte de los hombre perjudica. Completamente descartada.

Investigando un poco nos podemos dar cuenta de que existe bastante literatura sobre el tema; la gran mayoría, eso sí, en inglés. Según el libro de Alan Peterkin “One Thousand Beards: A Cultural History of Facial Hair”, las razones por las cuales los hombres nos dejamos barba son: “Odio afeitarme”; “Me estoy quedando clavo”; “He comenzado a tener doble pera”; “Quiero verme más delgado”; “Es más masculino”; “Quiero parecer mayor”, y “Estoy de vacaciones”.

Con tantos beneficios la verdad es que deberíamos ver muchas más barbas por las calles y seduciendo en los bares, pero no es tan así. Aunque algo está cambiando, porque desde un tiempo hasta hoy, siendo más exacto, desde a mediados de 2011 comenzamos a ver en las pasarelas hombres con frondosas y largas barbas de todas las etnias; morenos, colorines, rubios, árabes, negros, etc. Marcas como Hèrmes, Paul Smith, Zadig & Voltaire, Diesel, Henrik Vibskov y Vivienne Westwood han estrenado sus colecciones con barbudos al frente. Cómo olvidar la emblemática presentación de la colección otoño 2012 de Miss Westwood, donde los modelos llevaban grandes barbas escarchadas.

Y así como los grandes diseñadores lo han puesto en práctica en las pasarelas, podemos ver a un conocido fotógrafo y blogero británico llamado John Daniel Pryce que hizo de esta tendencia un proyecto este año; durante 100 días (entre julio y octubre), fotografió a 100 barbones en las calles de Londres. Este experimento tuvo repercusión en los medios por la calidad y originalidad del tema, y porque inevitablemente estaba muy relacionado con el mundo de la moda, que es donde nace la tendencia. Este proyecto fotográfico se acaba de transformar en un libro editado y lanzado el pasado noviembre en Londres, en una inteligente alianza estratégica con la línea masculina de la marca Jigsaw.

¿Qué pasa, entonces, en el mundo que la barba se está imponiendo en la moda? ¿Por qué estamos viendo en las pasarelas y en las editoriales de moda a estos muchachos? ¿Será que la moda quiere reivindicar a los hombres? Un mundo en donde las mujeres han avanzado a pasos agigantados en todas las áreas, y en el que quizás nosotros nos hemos quedado un poco dormidos. ¿La masculinidad está de vuelta?

La gran mayoría de los hombres entre los 35 y 45 años están resueltos económicamente, con las cosas más claras, con poder adquisitivo, trabajo estable, más experiencia, muchos recién formando una familia, preparados económicamente para enfrentar las campañas publicitarias, adquiriendo bienes y viajes.  Quizás es por eso que los dardos han comenzado a llegar hacia nosotros, y se ha comenzado a vender este look más adulto, comercialmente más atractivo. ¿Nos hemos convertido nuevamente en nicho? ¿O será porque las economías influyentes a nivel mundial están en el Medio Oriente?. Comenzamos a mezclarnos más con culturas en donde predomina la barba como signo de masculinidad. Lo que sí podemos concluir es que estamos viendo crecer una tendencia.

Ahora no nos queda más que estar atentos para ver hasta que largo llega esta tendencia antes que tener tomar la tijera y afeitarla al ras.

– En Internet existe un sitio llamado “All about beards” en donde se preocupan de promover las barbas y en donde también puedes subir tus propias fotos y compartirlas.
– El libro “100 BEARDS 100 DAYS” BY JONATHAN DANIEL PRYCE lo puedes adquirir en bigcartel.com, las 250 primeras copias serán autografiadas. 20 pounds.

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